Duelo por Mascotas – ¿Qué pasa cuando nuestro amigo fiel se marcha?

Por Vania Sangeado

El proceso de duelo por la muerte de un familiar, amigo o conocido es un tema extensamente estudiado, y además aceptado socialmente. Pero, ¿qué hay de cuando muere nuestra mascota?

 

Según estudios realizados en 2009 por los psicólogos Field, Orsini, Gavish y Packman, el impacto psicológico que conlleva el proceso de duelo por una mascota es equiparable al que se vive tras una pérdida humana. Este proceso oscila entre los 6 meses y un año, siendo el promedio de 10 meses.

 

En otro estudio se descubrió que muchas personas incluso presentan síntomas físicos y emocionales como problemas del sueño, pérdida de apetito, y manifiestan sentir que algo dentro de ellos ha muerto.

 

Aparte de tener que lidiar con la pérdida, los afectados se enfrentan a un proceso denominado “duelo no reconocido”, que es originado por las duras actitudes sociales y comentarios como “no es para tanto”, “es solo una mascota”, “no puedes dejar de cumplir tus responsabilidades por algo así” o “cómprate otro y ya”.

 

A pesar de que hemos visto un gran cambio en el rol de las mascotas en el núcleo familiar, mucha gente aún tiene la percepción de que las mascotas son reemplazables, y no legitiman el profundo vínculo que se vive entre una persona y su mascota. Es por esto que algunos no califican este tipo de pérdidas como importantes, ni consideran la situación como merecedora de un proceso de duelo.

 

El duelo no reconocido aparece cuando una persona siente que su proceso no es validado, y que existe falta de apoyo por el mismo. Esto puede dificultar el transcurso natural del duelo, ya que el afectado puede obligarse a sí mismo a actuar como si nada hubiese ocurrido, y negarse a pedir apoyo por sentir vergüenza.

 

Otro factor que distingue al duelo por una mascota es la culpa, que suele derivar de que el cuidador se considera a sí mismo como el total responsable de la vida de su compañero, viendo a su mascota como un ser completamente indefenso, dándose un vínculo parecido al de un progenitor con su bebé.

 

Entonces, ¿qué puedo hacer para procesar este tipo de duelo?

 

Empecemos con los ritos funerarios correspondientes. Un factor clave en cualquier proceso de duelo es poder despedirnos de manera formal de nuestro ser querido. A diferencia de cuando una persona fallece, cuando se trata de una mascota normalmente no tenemos oportunidad de vivir este tipo de ritos.

 

La periodista y escritora Valeria Schapira, en su libro “Adiós. Como afrontar la pérdida de nuestros mejores amigos”, hace énfasis en nombrar, llorar y honrar a nuestras mascotas para despedirlas como se merecen, y así ayudarnos a sanar la pérdida.

 

Schapira recomienda cualquier rito que acostumbres cuando vives un duelo, como encender una vela, escribirle una carta, hacerle un álbum de fotos, un cuadro o un mural, guardar un objeto de valor sentimental como su collar y/o juguetes favoritos, o incluso oficiar una misa o ceremonia en su honor.

 

Por último, pero no menos importante, hay que tener muy presente que una mascota es insustituible. No es recomendable intentar llenar el hueco que dejan con otra mascota de forma desesperada. Esto no quiere decir que nunca más podrás tener otra mascota, sino que tienes que hacerlo cuando haya pasado ya lo más duro del duelo. Tú mismo sabrás cuando estés listo para abrir tu hogar y tu corazón a alguno de los muchos animalitos que están esperando por una familia.

Un Comentario

  • Lupita Martínez Pérez dice:

    Muchas gracias por este interesante artículo y así es en efecto; muchas personas no le dan la importancia debida cuando fallecen nuestras mascotas, en mi caso acabo de perder a mi papá y a los 3 días a mi perrito y está siendo muy difícil. Ojalá haya más artículos que nos ayuden a superar las pérdidas de nuestros peludos, mil gracias 😊

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *